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Liz Truss se despertó el jueves con los titulares que declaraban que su puesto como primera ministra, con menos de 50 días de antigüedad, pendía de un hilo. Había perdido a su secretario del Interior el día anterior y había confusión y caos en torno a una votación sobre una moción vinculante presentada por los laboristas sobre el fracking. Las cosas se habían puesto tan calientes que hubo acusaciones de que los cabilderos electorales maltrataron a los parlamentarios y varios parlamentarios declararon públicamente que era hora de que Truss se fuera.
A la hora del almuerzo, los funcionarios del partido estaban en Downing Street. Como Piedra caminante relata Michael Safipoco después de las 13:30 salió del número 10 y anunció su dimisión.
Periodista sonia soda explica cómo procederán los conservadores para reemplazar a Truss como líder y el enrevesado camino hacia una posible elección anticipada.
Fotografía: Tejas Sandhu/SOPA Images/REX/Shutterstock
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